La ciencia de las tiraderas. Por qué un buen rival nos vuelve mejores y a veces peores
Un ciclista, 1898 En 1898, el psicólogo Norman Triplett notó algo curioso en los registros de ciclismo: los corredores rodaban más rápido cuando competían acompañados que cuando iban solos contra el reloj. Para comprobarlo diseñó uno de los primeros experimentos de la psicología: pidió a un grupo de niños que enrollaran el hilo de un carrete de pesca, unos en solitario y otros en pareja. Los que tenían compañía enrollaban más rápido. Aquella semilla —la sola presencia de otro cambia nuestro desempeño— tardaría un siglo en convertirse en una ciencia madura de la rivalidad. [1] Rivalidad no es lo mismo que competencia El matiz importa. Gavin Kilduff, de la Universidad de Nueva York, define la rivalidad como una relación competitiva que eleva lo que está en juego psicológicamente , más allá del premio objetivo. Un rival no es cualquier oponente: es alguien con quien compartimos historia y relación, y eso carga la competencia de significado. [2] Y no es mera intuición: en estudios co...